“Si estos talleres hubieran existido cuando yo era niña, quizá mi historia habría sido diferente”.
Me llamo Laura Cuevas. Durante diez años de mi infancia viví una realidad que ningún niño debería vivir jamás. Crecí con miedo. Miedo dentro de mi propia casa. Miedo a hablar. Miedo a que nadie me creyera. Miedo a seguir viviendo algo que no entendía y de lo que no sabía cómo escapar.
Era una niña triste, insegura y llena de preguntas para las que nadie parecía tener respuestas. Me sentía sola. Me sentía abandonada. Abandonada por una familia que no supo protegerme. Abandonada por el silencio, por la vergüenza y por un tabú que durante demasiado tiempo ha impedido hablar del abuso sexual infantil.
Y también me sentí abandonada por una sociedad que no tenía las herramientas necesarias para detectar lo que estaba ocurriendo. Nadie me enseñó a reconocer que aquello no estaba bien. Nadie me explicó que podía pedir ayuda. Nadie vio las señales.
Por eso hoy estoy aquí. Porque no quiero que ningún niño tenga que crecer sintiendo el mismo miedo. Porque no quiero que ningún niño piense que está solo. Porque no quiero que ninguna familia diga algún día: “Ojalá lo hubiera sabido antes”.
Por eso creé la Asociación Lulacris. Y por eso hoy te pido ayuda.



































