Cada día que pasa, un niño ucraniano olvida quién es. Miles de menores han sido trasladados a la fuerza a Rusia y territorios ocupados, separados de sus familias y enviados a centros donde se intenta borrar su identidad. No es solo un traslado; es una emergencia de adoctrinamiento que les aleja cada minuto más de sus raíces.
Somos Save Ukraine, una asociación que lucha contra esta realidad desgarradora: niños secuestrados que enfrentan una soledad física y jurídica absoluta. Hasta el momento, nuestro equipo ha logrado rescatar y devolver a su hogar a 1.131 niños, pero la misión sigue.
Trabajamos directamente en el terreno ucraniano para asegurar que cada ayuda llegue a su destino: desde el operativo de rescate hasta que el niño se sienta, por fin, seguro en Ucrania.
Para entender por qué cada minuto cuenta, solo hay que mirar a Ksenia y su hermano Serhii. La guerra los separó cuando vivían con una familia de acogida en Vovchansk. Ksenia, con solo 17 años, se vio sola en un país extraño, presionada para aceptar el pasaporte ruso. Su hermano Serhii, de solo 10 años, fue enviado a un centro de reeducación. Cuando Ksenia cumplió 18, se negó a renunciar a su identidad, fue expulsada de su universidad y se quedó sin nada. Solo le quedaba una meta: encontrar a su hermano. Contactó con nosotros y empezamos una búsqueda que parecía imposible.










