El incendio de San Martín de Valdeiglesias ha quemado la Finca de Fausto, finca a la que había dedicado tantas horas y cariño. A parte de la finca, se quemó también la furgo que le servía de casa.
En solo unas horas todo se convirtió en cenizas, tirando por tierra la ilusión y el hogar de los que allí habitaban (Symba, Maya, Lluvia, Sorpresa, Kika, Sherkan, Safy y Mona)
Ahora quedan mucho trabajo por delante. Trabajos de limpieza y de reconstrucción, y de curas de los animales que se han visto heridos.

























