Hay dolores que no se ven.
Y hay vidas que, después de todo lo que han pasado, solo piden una cosa: dejar de sufrir.
Nayi es una yegua de 21 años.
Hoy vive tranquila, rodeada de cuidados, en el albergue de ACUNR. Pero su historia no empezó así.
Como muchos otros animales, fue abandonada. Terminó en el CPA de Madrid en un estado de salud muy delicado, después de haber sido requisada. Hace casi 6 años la rescatamos… y desde entonces forma parte de nuestra familia.
Pensamos que lo peor había pasado.
Pero con Nayi, el verdadero reto empezó después.
Con vuestra ayuda, podremos pagar su rehabilitación y gastos médicos, para que no sienta dolor.












