Presentación de la campaña
Hola, soy Ana Arroyo Ballesteros, fundadora de la Fundación Oxiria. Crecí aprendiendo de mi padre, maestro florista, que la naturaleza tiene un lenguaje propio de cuidado y belleza.
Cuando fundamos este proyecto en 2015, lo hicimos con un motor muy claro: el amor de unos padres por su hija Cristina y el deseo de que jóvenes con discapacidad intelectual, como ella, tuvieran un lugar en el mundo donde brillar. Decidí que la fundación llevara el nombre del negocio de mi padre para honrar su legado y unir mis dos pasiones: el mundo de las flores y la inclusión.
Imagínate tener 30 años y sentir que el mundo deja de ofrecerte oportunidades para crecer. En la Fundación Oxiria trabajamos para que esto no pase: queremos construir un huerto inclusivo y profesional donde nuestros 56 alumnos con discapacidad intelectual realicen sus prácticas laborales en un entorno de empresa real.
En estos diez años, he visto milagros cotidianos. He visto cómo el contacto con una planta devuelve la seguridad a un alumno, cómo estimula sus sentidos y cómo fortalece su autoestima.

¿A quién quieres ayudar?
Nuestros alumnos han crecido con nosotros. Aquellos que empezaron a los 20 años hoy ya tienen 30, y sus necesidades han evolucionado. Para combatir el envejecimiento prematuro y seguir potenciando su autonomía, necesitamos proyectos que los conecten con el mundo real.
Por eso nace el “Oxirihuerto”. Gracias a la generosidad de la empresa Astroflor, que nos cede un espacio en sus terrenos, queremos construir un huerto propio. Pero no es un huerto cualquiera: es un espacio de prácticas en un entorno laboral ordinario donde nuestros alumnos trabajarán codo con codo con los empleados de la empresa.










