Valentina nació con labio leporino y paladar hendido. Con apenas 5 años ya ha pasado por tres cirugías dolorosas. Hospitales, miedo, recuperación… y aún no ha terminado. Le esperan más operaciones, ortodoncia y logopedia para poder comer y hablar correctamente. Pero hay algo que ninguna cirugía puede curar. El momento en el que escuche comentarios de otros niños que no entienden qué pasa.
Porque ese momento llegará. El primer comentario. La primera risa. El primer apodo dicho en voz baja… o en voz alta. Y su madre no estará ahí para frenarlo. No podrá protegerla en el recreo, ni evitar las miradas, ni borrar las palabras que duelen. La infancia puede ser cruel. Y basta una diferencia para convertir a una niña en blanco de burlas. Para dejarla sola en medio de un grupo. Para hacerle sentir que hay algo en ella que debería esconder.
Y eso es lo que más miedo da. No las cicatrices visibles… sino las que se quedan dentro. Las que transforman a una niña feliz y luminosa en alguien que se calla. Que deja de participar. Que aprende a taparse la boca antes de reír. Que cambia la alegría por vergüenza. Que empieza a creer que es “menos”.
Valentina es cariñosa, inteligente y valiente. Merece crecer sin ese peso. Merece hablar con confianza, reír sin miedo, mirar al mundo sin querer desaparecer. Esto no es solo una cuestión médica. Es proteger su infancia antes de que la pierda. Es evitar que su sonrisa se convierta en algo que tenga que esconder para siempre.
Los médicos del Hospital Clínico San Carlos (Madrid) nos han confirmado que debe ser operada nuevamente del paladar, ya que la cirugía anterior no quedó bien. Además, le faltan al menos cuatro intervenciones más, junto con un tratamiento urgente de ortodoncia y logopedia.
Debemos trasladarnos de Ciudad Real a Madrid para continuar sus intervenciones, sin apoyos y sin ingresos. Sin embargo, gracias al apoyo de la Asociación Caravana Solidaria, hoy tenemos un lugar digno donde dormir en Madrid. Pero necesito ayuda para todo lo que viene: tratamientos, alquiler y los gastos necesarios para poder cuidar de mi niña como necesita.
Con tu ayuda, Valentina podrá acceder a los tratamientos que necesita —no solo para su salud, sino para su futuro. Para que cuando llegue ese momento frente a otros niños… no baje la mirada. No se tape la boca. No se sienta sola.
Para que su sonrisa siga siendo lo que siempre debió ser: libre.
