Desde hace casi dos años, vivo en un refugio con mi mujer y mis hijos, después de no poder acceder a una vivienda estable.
Mi nombre es Juan, tengo 36 años, estoy casado y soy padre de una niña de dos años y medio y de un adolescente de 16 años, a quien he criado como mi propio hijo desde que tenía 11 años.
Durante este tiempo he trabajado por distintas zonas de España para sacar adelante a mi familia. Actualmente soy el único que tiene ingresos y hago todo lo posible para cubrir nuestras necesidades, mientras también cuido de mi hija pequeña. A pesar de no rendirme nunca, hemos llegado a un punto en el que la situación económica nos supera. Incluso, en la desesperación por encontrar un alquiler, hemos sido víctimas de estafas.
Nuestro mayor sueño es muy sencillo: tener un hogar digno donde podamos vivir con tranquilidad y empezar de nuevo.

















