Mi hija no habla. Y daría cualquier cosa por poder escucharla algún día.
Nunca he dejado de creer en ella. Ni siquiera en los días en los que los médicos no sabían si volvería a salir adelante.
Thalía tiene dos años y medio y convive con una enfermedad ultra rara llamada síndrome Helsmoortel-Van der Aa, y padece una enfermedad neurológica muy grave. Ha pasado por múltiples operaciones, tiene una cardiopatía y, debido a una disfagia severa, no puede comer por la boca. Además, se tiene que alimentar a través de un botón gástrico.
No puede sentarse sola, ha perdido gran parte de su masa muscular y los médicos nos han dicho que nunca podrá caminar. Apenas reconoce a las personas; a su padre y a mí nos identifica sobre todo por el tacto.
Su día a día es muy duro. Necesita oxígeno las 24 horas y duerme conectada a una máquina por sus problemas pulmonares. Cada ingreso hospitalario es una lucha por su vida. Aun así, Thalía nunca se rinde y sigue luchando cada día por estar con nosotros.
Con dos años y medio apenas pesa 6 kilos, como un bebé de pocos meses. Su pequeño cuerpo lucha cada día contra enfermedades que no dan tregua, pero ella nunca deja de sorprendernos.
Ha pasado por ingresos, operaciones y momentos muy difíciles. Sus médicos del Hospital Virgen del Rocío siempre nos recuerdan que Thalía es una auténtica guerrera. Y nosotros seguimos creyendo, como ellos, que merece todas las oportunidades posibles para seguir luchando.
Hoy necesitamos vuestra ayuda para poder dárselas.














