Presentación de la campaña
Una furgoneta adaptada para que pueda seguir viviendo momentos junto a su familia
Hay historias que empiezan con una tragedia y que, desde entonces, se convierten en una lucha diaria.
Esta es la historia de mi padre.
Una negligencia médica, reconocida por el propio Servicio Gallego de Salud, cambió para siempre su vida y la de toda nuestra familia. Un error en la administración de una medicación a la que era alérgico provocó una reacción grave, una parada cardiorrespiratoria y un daño cerebral que le dejó con una discapacidad del 100 % y una dependencia total.
Desde entonces llevamos dos años luchando para que se reconozca el daño que ha sufrido y para que pueda recibir aquello que necesita y le corresponde.
Pero mientras seguimos esperando y luchando, hay algo que no queremos esperar más.
Queremos que mi padre pueda volver a salir, volver a disfrutar y volver a sentirse parte de la vida de su familia.
Actualmente necesita un vehículo adaptado para poder desplazarse con seguridad. Una furgoneta adaptada de segunda mano nos permitiría llevarlo a sus terapias, a sus citas médicas y, sobre todo, a esos momentos que para cualquier familia parecen normales, pero que para nosotros se han convertido en auténticos sueños.
Queremos poder llevarlo a ver los partidos de sus nietas, estar presente en sus vidas, salir con él, visitar a familiares y hacer pequeñas cosas que le permitan disfrutar de una vida más digna y con mayor calidad.
No queremos que pase sus días encerrado en una residencia simplemente porque no tenemos los medios adecuados para trasladarlo.
Una furgoneta no va a devolverle la vida que tenía. Pero sí puede devolverle una parte de esa vida.
Puede darle movilidad, momentos, experiencias junto a sus nietas.
Puede permitirle continuar con sus terapias y tratamientos.
Y puede hacer que vuelva a sentirse presente en la vida de las personas que más quiere.
Por eso hemos decidido pedir ayuda.
Nuestro objetivo es conseguir 30.000 euros para adquirir una furgoneta adaptada de segunda mano que se encuentre en buenas condiciones y que podamos adaptar a sus necesidades. Cualquier cantidad, por pequeña que sea, nos acerca un poco más a conseguirlo.
Y si no puedes colaborar económicamente, también puedes ayudarnos muchísimo de otra manera: compartiendo esta campaña.
Porque cada persona que la comparte puede hacer que llegue a alguien que sí pueda ayudarnos.
Esta historia también forma parte de nuestro libro, «La vida que nos robaron», una historia reciente basada en hechos reales que cuenta nuestra experiencia, nuestro dolor y, sobre todo, la lucha que estamos manteniendo para que mi padre pueda tener una vida digna después de todo lo ocurrido.
No pedimos compasión.
Pedimos una oportunidad para mi padre.
Una oportunidad para salir. Una oportunidad para acudir a sus terapias, para acompañar a sus nietas, para seguir viviendo momentos en familia.
Después de todo lo que nos ha tocado vivir, creemos que mi padre merece poder disfrutar de esos pequeños momentos que todavía podemos regalarle.
Ayúdanos a devolverle un poco de la vida que le robaron.
❤️ Gracias de corazón a todas las personas que decidáis acompañarnos en esta lucha.
Para conocer sus avances y seguir nuestra historia podéis encontrarnos en Instagram:
@luchandopormilsonrisas
Ahí compartimos el día a día de mi padre, sus avances, nuestras dificultades y también cada pequeña victoria.
Gracias por estar. Gracias por compartir. Gracias por ayudarnos a seguir luchando por mil sonrisas.

¿A quién quieres ayudar?
Esta campaña es para mi padre, Agapito, de 50 años.
Yo soy Daniel, tengo 33 años, y desde que todo esto ocurrió lucho cada día por el bienestar de mi padre, por su recuperación y, sobre todo, por conseguir que pueda tener la mejor calidad de vida posible dentro de su situación.
Mi padre sufrió una negligencia médica reconocida por el propio Servicio Gallego de Salud, que le provocó un daño cerebral severo y unas secuelas devastadoras. Actualmente tiene una discapacidad del 100 % y una dependencia total.
La negligencia está reconocida. Lo que llevamos dos años esperando es que se valore correctamente todo el daño que ha sufrido mi padre y que se determine la compensación que le corresponde, además de esperar al procedimiento judicial. Actualmente estamos pendientes de la audiencia previa, prevista para octubre, momento en el que previsiblemente se fijará la fecha del juicio. Y, como sabemos, después puede pasar bastante tiempo hasta que ese juicio llegue.
Pero mientras tanto, la vida de mi padre continúa. Y no quiero esperar a que termine todo el proceso judicial para intentar darle una vida un poco mejor.
Mi padre necesita rehabilitación, terapias y cuidados, pero también necesita poder salir de la residencia, estar con su familia y disfrutar de momentos que para cualquier persona son normales y que para él ahora se han convertido en algo muy difícil.
Por eso nuestro objetivo es conseguir una furgoneta adaptada de segunda mano.

¿En qué se usará el dinero de esta campaña?
El dinero recaudado se destinará íntegramente a la compra de una furgoneta adaptada de segunda mano que permita trasladar a mi padre de forma segura y digna.
Actualmente estamos a la espera de que se resuelva todo el procedimiento judicial derivado de la negligencia médica que sufrió mi padre, una negligencia que ha sido reconocida por el propio Servicio Gallego de Salud. Llevamos aproximadamente dos años luchando por que se reconozca el daño sufrido y se le conceda la indemnización que le corresponde. En octubre tenemos prevista la audiencia previa, pero será en ese momento cuando se determine la fecha del juicio, por lo que no sabemos cuánto tiempo más tendremos que esperar hasta que exista una resolución definitiva.
Mientras tanto, no queremos que mi padre tenga que seguir esperando para poder disfrutar de una vida más digna y de momentos junto a su familia.
Una furgoneta adaptada nos permitiría sacarlo de la residencia y llevarlo a su pueblo, visitar a su padre, que ya es una persona mayor, estar con sus nietas y acudir a actividades familiares tan importantes como ver sus partidos. Actualmente sus nietas no pueden desplazarse continuamente hasta Vigo para verlo, y yo realizo diariamente alrededor de 120 kilómetros para poder atender y acompañar a mi padre.
Además, varias clínicas de neurorrehabilitación se han puesto en contacto con nosotros y nos han ofrecido la posibilidad de colaborar con ellas, incluso realizando algún vídeo sobre el proceso de mi padre, y facilitarle terapias y tratamientos. El problema es que actualmente no disponemos de un medio de transporte adaptado para poder llevarlo.
La alternativa sería utilizar taxis adaptados, pero el coste de los desplazamientos sería muy elevado y haría prácticamente imposible mantener estas terapias y desplazamientos con la frecuencia que mi padre necesita.
Por eso esta furgoneta no representa para nosotros un lujo ni una comodidad. Es una herramienta necesaria para que mi padre pueda acceder a rehabilitación, salir de la residencia, estar con su familia y recuperar una parte de la calidad de vida que perdió.
El objetivo de esta campaña es poder adquirir una furgoneta adaptada de segunda mano en buenas condiciones, adecuada a sus necesidades. El dinero recaudado se utilizará para la compra del vehículo y, en caso de ser necesario, para los gastos directamente relacionados con su adaptación y puesta en funcionamiento.
Si no conseguimos alcanzar el objetivo completo, destinaremos igualmente lo recaudado a este mismo fin, para poder acercarnos lo máximo posible a la adquisición del vehículo. Si finalmente se recauda más de lo previsto, el excedente se destinará a los gastos relacionados con el transporte, rehabilitación y necesidades derivadas de la situación de mi padre.
No queremos esperar a que llegue el día del juicio para empezar a devolverle momentos de vida. Queremos que pueda salir, ver a su familia, acudir a sus terapias y volver a disfrutar de su pueblo y de sus nietas ahora.
Cada aportación nos acerca un poco más a conseguirlo.



















