Perder una extremidad supone uno de los cambios más difíciles que una persona puede afrontar. Porque no se trata solo de perder una parte del cuerpo. Es el cambio físico, es tener que aprender a hacer las cosas típicas del día a día una vez más, es empezar todo de cero. Y eso no sólo afecta a lo físico, también a lo mental.
Significa aprender a vivir de nuevo. Volver a empezar.
Es un camino largo y duro, aprender a verte distinto,a caminar, a abrir una puerta, a cocinar, a conducir o a hacer todas esas pequeñas cosas que antes sucedían sin pensar. A soportar las miradas de reojo…Y a querer volver a ser al menos una versión de lo que eras.
Porque perder una extremidad viene con otras pérdidas: La autonomía, la seguridad, la comodidad…Y la adaptación contínua.
¿Cómo consigues volver a mirarte al espejo y sentirte tú mismo? ¿Cómo haces para que no afecte a tu autoestima?
Y todo esto sin tener en cuenta el gasto que supone una prótesis (ni hablemos de si son varias) Porque no, una prótesis no es un lujo. Y por si no fuera suficiente, a eso hay que sumar revisiones, ajustes, mantenimiento e, incluso, la necesidad de sustituirla con el paso del tiempo.
Y es en esos casos, en los que Donio te puede ayudar a recaudar dinero.
Nadie elige vivir una situación así. Nadie debería tener que renunciar a una prótesis adecuada simplemente porque no puede permitírsela.
Por eso ofrecemos una forma sencilla de recaudar el dinero necesario para que una preocupación económica no impida recuperar la autonomía, la movilidad y, sobre todo, la posibilidad de volver a mirar al futuro con esperanza. Y todo de forma transparente, sencilla y directa.
Porque no estamos solos en nuestra batallas.
Estás son algunas de las historias que lo demuestran:

Bali, 2022, Patricia y Tadeo sufrieron un grave accidente de moto que les cambió la vida. Fuera de casa, solos. Patricia perdió su pierna en el accidente. Sus familias no sabían como reaccionar, como ayudar.
Por suerte, abrieron una campaña en Donio para conseguir la repartición y el tratamiento para la amptuación y la prótesis de Patricia, ¡Y con la ayuda de toda la comunidad consiguieron recaudar más de 86.580€!

Alex tiene 17 años, con 15 tuvo una enfermedad genética que provocó que tuvieran que operarle y transplantarle el corazón. Todo parecía bien, pero su batalla aún no había terminado.
Debido a sus defensas tan bajas, una pequeña herida en su mano provocó que perdiera el brazo.
Con apenas 15 años, Alex tuvo que enfrentarse no solo a un trasplante de corazón, sino también a aprender a vivir sin un brazo.
Y aunque la Seguridad Social cubría la prótesis, Alex necesitaba unos componentes para tener más autonomía, por eso su familia abrió una campaña con Donio, y en apenas una semana…¡Consiguió recaudar más de 40.800€!
Porque, cuando encontramos el valor para pedir ayuda, muchas personas encuentran también una forma de ayudar.
Porque en Donio queremos ponerte un poco más fácil rehacer tu vida
Tú mejor que nadie sabes lo difícil que es seguir adelante después de una amputación.
El cansancio. La incertidumbre. La rehabilitación. Los días buenos y los no tan buenos. La fuerza que hace falta para no dejarse vencer por el miedo, la frustración o esos pensamientos que aparecen cuando todo parece cuesta arriba.
Es un proceso largo. Y bastante duro.
Por eso creemos que, al menos, podemos ayudarte a que el dinero no sea un obstáculo más.
En Donio ponemos a tu alcance una herramienta muy poderosa: la solidaridad. Para que puedas centrarte en lo verdaderamente importante: recuperarte, volver a ganar autonomía y disfrutar de tu tiempo con las personas que quieres.
¿Y para qué puedes utilizarlo? Por ejemplo…
1. Pago de prótesis:
Sí, suena evidente, pero lo cierto es que el coste de una prótesis no es barato.
Una prótesis no es un lujo: es la herramienta que te ayuda a recuperar independencia.
Cada persona necesita una solución diferente, diseñada para adaptarse a su cuerpo, a su forma de vida y a sus necesidades. Y eso supone un coste importante. Además, hay prótesis específicas para practicar deporte, para trabajar o incluso para niños, y esto puede subir su coste.
2. Reparaciones y mantenimiento:
Las prótesis también necesitan cuidados.
Con el uso diario pueden requerir ajustes, cambios de componentes, reparaciones, sustitución de baterías o revisiones periódicas para seguir siendo cómodas y seguras. Son gastos que muchas veces no están previstos, pero que son imprescindibles para mantener la calidad de vida.
3. Rehabilitación:
La amputación no termina cuando sales del hospital.
Comienza una etapa de aprendizaje en la que suelen ser necesarias sesiones de fisioterapia, terapia ocupacional, rehabilitación y, en muchos casos, apoyo psicológico para afrontar todos los cambios que implica esta nueva realidad.
4. Adaptación del hogar y el vehículo:
Tu vida da un giro de 180º de golpe, y todo requiere empezar de cero. No son sólo tus progresos, es que el mundo no está hecho para personas sin una, o varias, extremidades.
Después de una amputación, muchas tareas cotidianas dejan de ser tan sencillas.
Algunas personas necesitan adaptar el baño, instalar rampas o barandillas, modificar la cocina o adaptar su vehículo para volver a conducir con seguridad.
Son cambios que permiten recuperar independencia, pero que también suponen un gasto importante para muchas familias.
5. Si es un niño quien necesita la prótesis:
Si la persona amputada es un niño, el reto es aún mayor.
Crecen y, con ellos, también cambian sus necesidades. Eso significa renovar la prótesis con mayor frecuencia, continuar con la rehabilitación, adaptar materiales o espacios y afrontar nuevos gastos a medida que avanzan las distintas etapas de su desarrollo.
Es un esfuerzo económico constante para muchas familias, precisamente en un momento en el que toda la energía debería estar puesta en acompañar a su hijo y ayudarle a crecer con la mayor normalidad posible.
